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Nuestra História

El Café de época. Un punto de encuentro

Nos situamos en la década de los años 10 del siglo XX. Miquel Rovira i Calafell, de familia de campesinos de St. Quirze, trabajaba en el horno de la calle Sant Cugat de Sabadell, justo delante de la taberna de La Mata, regentada por el señor Benet Soley. Ana Soley Font era la hija y la futura esposa de Miquel Rovira. En el 1921, se casan y adquieren La Taverna de Cal Peret, en la calle 11 de Noviembre (se llamaba así, en referencia a la fecha de la firma del amnisticio de la I Guerra Mundial), esquina con la calle Monterols. 80 m2, donde Anna Soley, alma de la casa, se dedicaba a cocinar con buen gusto los platos casera. El menú clásico de la época era escudella i carn d'olla, merluza frito y confitura. Todo por 2 pesetas con 30 céntimos. El local era un centro de reuniones para clubes sociales y diferentes peñas, entre otros, el CF España, de ahí el hijo del fundador, cree que viene el nombre, aunque no lo sabe a ciencia cierta. Como buena taberna, también tenían dispensers, gente que dormía y comía, y se hacían los mejores envelats de la época con las actuaciones de las conocidas orquestas de los Moixina il'Orquestra los fachenda.

Lugar de reuniones? o salón para banquetes?

Acabada la Guerra Civil Española, y con el franquismo la calle pasa a llamarse en Avenida del Ejército Español. Puede ser, por qué había El Café Español? Coincidencias. En 1942 comenzaron las obras para ampliar la planta baja y hacer una gran primera planta. Junto con el carnicero que tenía el local de al lado hicieron una permuta, y la intención era hacer locales para clubes sociales para que se puedan reunir en el primer piso de El Café Español. Algo agosserat para la época, ya que el Régimen creó el departamento de Educación y Descanso para prohibir el derecho a reunión. En aquellos tiempos ya eran famosos los billares de El Café Español. De hecho, no había quien ganara a Miquel Rovira al billar. Dicen que incluso apostando y jugando con un solo brazo, Miquel ganaba la partida. Y como las consecuencias de la guerra llevaban hambre y miseria, se dejaron los locales sociales para comenzar a trabajar en la cocina. Allí estaba Anna Soley y su marido para servir buenos banquetes para coger fuerzas para las jornadas interminables de los trabajadores de las fábricas. Y el buen saber del servicio de Miquel y su hijo Benito, y la buena cocina de la madre, llevaron a organizar los banquetes de más renombre de la época. A destacar en Terrassa en El Gran Casino, el Instituto Industrial, el Ayuntamiento y el Conservatorio de Música. Los banquetes de El Café Español eran tan famosos que incluso sirvieron el entonces Príncipe Juan Carlos y la Princesa Sofía. Se servían de 2 a 3 a la semana. Cuando se celebraba un banquete de la época lo servía el Espanyol. Y en Benito Rovira i Soley tomó el relevo de la 2 ª generación se encarga de servirles y organizar los tan bien, que todo el mundo hablaba del Espanyol. Por ello, a finales de los 70 se opta por adaptar el nombre a El Español.

El nuevo El Espanyol de la Zona Hermética

En 1975, con la democracia, se cambian los nombres de calle volviendo a las denominaciones antiguas. Pero, en este caso pasa a ser el Avingura 11 de Septiembre, que es el nombre que lleva este año. A finales de 1991 se decide cambiar el emplazamiento de El Espanyol y se produce un nuevo cambio generacional. El hijo de Benedicto Rovira Soley, Josep Maria Rovira Figueras, inaugura después de un año de obras el Café del Español en La Zona Hermética de Sabadell. Fue uno de los pioneros en la zona. Enfocando más de cara al ocio y el entretenimiento, el nuevo proyecto de la tercera generación de los Rovira combina los menús, el café y el buen servir de los camareros, con las copas, juegos de mesa, conexiones a Internet, el "telefoning "(Llamar-entre mesas para charlar) y las exposiciones de artesanía. En 1998 se expande el negocio familiar y se abre un nuevo Café El Espanyol en el Parc Vallès de Terrassa. En definitiva, desde 1921 hasta la actualidad Josep Maria Rovira Figueras mantiene viva la chispa del Espanyol con la ayuda inestimable de su mujer, Paqui Prieto, y sus 3 hijos, Benedicto, Maria y Núria. Las costumbres iniciales se mantienen, porque no se ha cambiado nada de lo que es bueno. Y así, es como el Espanyol se ha ido conociendo desde sus inicios hasta la actualidad.

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